UCR implementa plan de repoblamiento y rehabilitación de zonas verdes

Entre el nuevo Edificio de parqueos, en la Ciudad de la Investigación, y la Escuela de Nutrición se realizó un trabajo de repoblamiento con árboles frutales y otras especies.

Nidia Burgos Q. / nidia.burgos@ucr.ac.cr

La Universidad de Costa Rica se encuentra en la implementación de su propio Plan de repoblamiento y rehabilitación de áreas verdes, ante el fuerte proceso constructivo que se realiza actualmente en diversos sectores de esta Institución.

Dicho programa incluye tanto especies de árboles, como de arbustos, los cuales se eligen de acuerdo a cinco criterios que son la seguridad humana, la funcionalidad, la alimentación (de personas y animales), el patrimonio natural y cultural y la belleza escénica.

De acuerdo con el Ing, Héctor Espinoza Villalobos, regente forestal de la UCR, este plan se generó ante los requerimientos de los organismos nacionales e internacionales en cuanto a la necesidad de reponer algunas especies que se deben cortar en el proceso de construcción de más de 200.000 metros cuadrados, en diversos campus de la Universidad.

Por ejemplo, el Banco Mundial, que brindó el financiamiento para algunas de estas obras requiere que por cada árbol que se corte, se planten tres más. Sin embargo, estos no necesariamente deben sembrarse alrededor de los nuevos edificios, sino que la compensación puede efectuarse en cualquier finca de la Institución en todo el país.

No obstante, el Ing. Espinoza aclara que no se está necesariamente reforestando, pues lo que se busca no es crear más bosque, ya que no hay espacio para ello y la Universidad ya tiene destinadas otras zonas para esto, sino más bien se está repoblando con diferentes árboles y arbustos de diferente porte y funcionalidad, según el sitio donde se siembre.

Ese mismo criterio de repoblamiento solicitado por el Banco Mundial se está aplicando también para las edificaciones que se construyen mediante fideicomisos con bancos del Estado e incluso con los que se financian con recursos propios.

De esta manera, se tiene un estimado de siembra de alrededor de 1.750 árboles y arbustos en diferentes fincas de la Institución.

El Plan de repoblamiento surge como una necesidad de una articulación técnica de las siembras en las fincas de la Institución, principalmente por el desarrollo de nueva infraestructura y para ellos se toma en cuenta que en la compensación que se haga, los árboles que se planten sirvan para algo, resumió el Ing. Espinoza.

En la elaboración de este proyecto participaron principalmente personas de la Unidad de Gestión Ambiental (UGA), de la Vicerrectoría de Administración, y de la Comisión Foresta Universitaria.

Múltiples especies y propósitos

El Plan de repoblamiento para la Universidad de Costa Rica incluye la siembra de 57 especies, las cuales serán ubicadas dentro de las distintas fincas según cinco criterios.

En ese sentido, el primer criterio que se tomó en cuenta a la hora de seleccionar las especies a sembrar es la Seguridad humana, de modo que no haya árboles tóxicos como el Hinchador, algunos tipos de palmeras que tienen espinas en su tallo, o aquellos que tienen lo que se conoce como ‘auto-poda’, lo cual significa que sus ramas se caen solas, o los que atraen muchos animales.

Un segundo parámetro que se tomó en cuenta fue el de Funcionalidad, que significa en este caso que el árbol o arbusto que se siembre se adapte a las instalaciones de la Universidad, evitando el rompimiento de aceras, la obstrucción de tuberías, la carga de canoas con hojas y otros aspectos similares. Para estos efectos se escogieron especies como el Roble y el Cocobolo, entre otros.

Aunque hace muchos años se descartó el siguiente criterio, el Plan de repoblamiento vuelve a incluir los árboles y arbustos para Alimentación, tanto de personas como de animales. Se consideró que algunos estudiantes pueden aprovechar las frutas para complementar su dieta; y en el caso de los animales lo que se busca es atraer más fauna.

El repoblamiento ha incluido también el trasplante de 14 árboles. (Foto: Héctor Espinoza)

Para el consumo de las personas se sembrarán Anona, Granada real, Guayaba, aguacate, Jocote, Manzana de agua; y para el de los animales el Dama, Cedro, Guarumo y otros más

Un cuarto criterio se refiere al fortalecimiento del Patrimonio natural y cultural. El patrimonio natural se refiere a aquellas especies que ya son difíciles de encontrar y que están en peligro de extinción, como son el Cocobolo, el Guanacaste, el Cristóbal, el Guapinol, el Cenízaro, y el Ron ron. Mientras que el patrimonio cultural se refiere a las plantas que representaron algo a través a través de los años, como la savia del Targuá que tenía un uso medicinal y el Hombre grande, así como el Achiote, el Jaúl y el Madero negro.

La Belleza escénica es el quinto criterio que se tomó en cuenta dado que el campus universitario es muy verde y vistoso desde fuera, por lo que se pretende además de repoblar, embellecer con especies como Cortés amarillo, Roble sabana, Poró poró, Laurel muñeco, Lorito y Cenízaro, entro otros.

En acción

La implementación del Plan de repoblamiento de la UCR se inició en marzo del presente año con la entrega del edificio de la Escuela de Salud Pública, cuya compensación se realizó en una finca de la Universidad, que se encuentra ubicada en Santa Ana.

Otra área donde ya se hizo un repoblamiento fue en un sector entre el nuevo Edificio de parqueos, en la Ciudad de la Investigación y la Escuela de Nutrición. Ahí se pretende crear como una especie de pantalla natural por lo que se sembraron arbustos como granada real, guayaba, guitite y anona; y árboles grandes como el roble encino, guapinol y cocobolo.

También, el Ing. Espinoza comentó que se han realizado otros trabajos en el Edificio de Ciencias Sociales donde se sustituyeron algunas plantas que no resultaron aptas para el sitio donde fueron sembradas en un principio. También se sembraron 33 especies de plantas en Finca 4, con la colaboración de la Escuela de Biología.

Un aspecto que requiere el Banco Mundial es el mantenimiento de las especies que se siembren durante dos años, lo que implica poda de raíces, sustitución de los árboles o arbustos que se mueren y otros aspectos más.

Sin embargo, esta función será contratada externamente ya que la Oficina de Servicios Generales no daría abasto con esta labor.

La premisa es, según el Ing. Espinoza, que, con la entrega de cada edificio, o antes si se puede, ir compensando con la siembra del triple de árboles cortados. Aunque aclara que también se han trasplantado 14 árboles a otras zonas de la Institución, gracias a una compleja logística donde han colaborado diversas unidades.